El Angel de la música
No había historia del señor Daaé en que no interviniese el Ángel de la Música, y los niños le pedían explicaciones infinitas sobre ese Ángel. El señor Daaé pretendía que todos los grandes músicos, todos los grandes artistas reciben al menos una vez en su vida la visita del Ángel de la Música. Ese Ángel se había inclinado a veces sobre su cuna, como le había ocurrido a la pequeña Lotte, y por eso existen pequeños prodigios que tocan el violín a los seis años mejor que hombres de cincuenta, cosa que habréis de confesar es muy extraordinaria. A veces el Ángel viene mucho más tarde porque los niños no son buenos y no quieren aprender el método y desprecian sus gamas. En ocasiones el Ángel no viene nunca, porque no se tiene el corazón puro ni la conciencia tranquila. Nunca se ve al Ángel, pero se deja oír por las almas predestinadas. Ocurre en el momento en que menos lo esperan, cuando están tristes y desanimadas. Entonces el oído percibe de pronto armonías celestes, una voz divina, y se acuerda de ella durante toda la vida. Las personas que son visitadas por el Ángel quedan como inflamadas. Vibran con un temblor que no conoce el resto de los mortales. Y tienen el privilegio de no poder tocar un instrumento o abrir la boca para cantar sin dejar oír sonidos que avergüenzan por su belleza a todos los demás sonidos humanos. Las gentes que desconocen que el Ángel ha visitado a esas personas dicen que tienen genio...

Gastón Leroux, "El fantasma de la Ópera".
ERIK SOS EL AMOR DE MI VIDA