La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo
La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo
de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo, cada
cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede.
Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros
mismos. Lo que no está dentro de nosotros mismos no nos inquieta.
Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad
que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente;
porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo
interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro,
ya no se puede elegir el camino de la mayoría.
Cada hombre tiene que dar una vez el paso que le aleja de su padre, de su maestro; cada cual
tiene que probar la dureza de la soledad, aunque la mayoría de los hombres aguanta poco
y acaba por claudicar.
La misión verdadera de cada uno era llegar a sí mismo...lo que importaba era encontrar
su propio destino, no un destino cualquiera, y vivirlo por completo.
_El amor no debe pedir (dijo Frau Eva), ni tampoco exigir. Ha de tener la fuerza de encontrar
en sí mismo la certeza. En ese momento ya no se siente atraído, sino que atrae él mismo.
Había amado y, a través del amor, se había encontrado a sí mismo.
La mayoría ama para perderse.
("Demian", de Hermann Hesse)