El piano de Erik
Él tocaba una melodía que llegaba al corazón. Me ponía triste, melancólica y tal vez nostálgica. Tocaba como si el mundo se le fuese de las manos, tocaba con el corazón, con su ser. Tocaba con una paz, y un rostro inexpresivo del que solo se movían los ojos al mirar sus manos explayándose libremente por aquellas teclas. Era algo automático, no es que planease las notas, al contrario, ellas salían por si solas. Cuando él tocaba paraba el tiempo, lo detenía y lo manejaba a su merced.
La melodía recorría cada parte de mi ser, me paralizaba. Hasta el sordo más sordo podía escuchar aquella música, porque se escuchaba en el alma. Estaba en el alma. En el corazón. Me daba paz, pero al mismo tiempo una inquietud, un nerviosismo difícil de expresar. Me daban ganas de llorar, era triste, pero a la misma vez alegre.
Era suya, la melodía era suya. Era algo mas que notas tocadas en un finísimo piano, no era algo material. Eran sus sentimientos, aquella melodía expresaba lo que no podía expresar con palabras, lo que no podía demostrar con gestos. ¿Lo que yo sentía en ese momento, era lo que él sentía?
Mis ojos alojaron lágrimas dulces como la miel. Lloraba porque lo amaba y aquella melodía, aquellos sentimientos no hacían más que aumentar mi amor por él. Lo amaba con locura, lo amaba con mí ser. Con mi alma. Con mi corazón. Amaba su melodía tal como amaba a sus sentimientos, porque eran lo mismo. Eran cosas paralelas. Algo físico y denso. La melodía, la música la podía escuchar, sus sentimientos los podía sentir en el aire, en la habitación. En sus caricias y besos. Y quería ser parte de ellos por la eternidad. Quería que ser su melodía, quería ser su sentir. Quería ser su piano, quería ser su alma.
- ¿Por qué lloras? - Preguntó rompiendo el silencio de voz. Di un brinco y abrí los ojos de par en par. No había dejado de tocar la música que tanto me llenaba y me vaciaba.
Sus palabras me mataban, al igual que su música, y era solo porque eran de él. Me alejé y caminé sobre mis pasos. Antes de salir, me di media vuelta y lo mire nuevamente.
- "No siento temor, yo se bien que en mi alma estás" - Entonó junto con la melodía - No te vayas. ...te amo, porque amo tu silencio cuando estamos juntos. Amo tus ojos tratando de buscar algo que no sé, en mi mirada. Amo cuando en las noches, mientras duermes, me tomas por la cintura y me atraes hacia ti. Amo cada parte, cada célula de ti .
macordovil dijo
Venus
Que lindo su blog!
Má
24 Marzo 2009 | 01:19 AM